Nunca lejos de la nevera, nunca lejos del sofá
Sea cual sea tu objetivo y el lugar del mundo donde pesques, los peces responden a la misma lógica de comodidad que nosotros: "¡nunca lejos de la nevera, nunca lejos del sofá! Así que para encontrar lubinas, hay que buscar zonas con abundante comida o ("y" es aún mejor, ¡por supuesto!) donde puedan descansar y no gastar energía innecesariamente.

La corriente de alimentación
La primera fuente de alimento que hay que identificar y explotar para encontrar lubinas es la corriente alimentadora, es decir, la corriente o una determinada vena de corriente que lleva el alimento a la presa de la lubina o a la presa misma. Esta corriente puede transportar el alimento o depositarlo en una zona determinada cuando se ralentiza. Los distintos eslabones de la cadena alimentaria saben exactamente dónde colocarse para encontrar el codiciado alimento. Por lo tanto, el señuelo debe presentarse en esta vena de agua.
Durante una marea, este tramo de agua en particular puede cambiar según la altura del agua, el relieve del fondo y la fuerza de las corrientes, por lo que tendrá que adaptarse y cambiar su aproximación o zona de pesca.

Estructuras submarinas
La segunda fuente de alimento son las diversas estructuras submarinas naturales o artificiales. Cabezas de roca, concesiones para el cultivo de ostras o mejillones, praderas de algas o kelp, un guijarro aislado en una playa, una bajada... son estructuras específicas que crean un entorno propicio para el desarrollo de microorganismos, la condensación de camarones, cangrejos y peces forrajeros. También constituyen una excelente fuente de alimento para los depredadores.
Además, estas estructuras proporcionan excelentes puntos de observación para las lubinas, permitiéndoles cazar sin ser vistas, así como excelentes zonas de descanso al abrigo de la corriente.

Puntos de ruptura
En general, es importante recordar que cualquier cosa que constituya una pausa en el medio marino ofrece a los depredadores la oportunidad de acechar y posiblemente descansar. Si está cerca de una nevera, es muy probable que encuentres lubinas allí... Así que los límites de corriente/contracorriente, los bordes de arena/roca o arena/algas o las rupturas del fondo, como los desniveles, son lógicamente zonas prometedoras.

Oxígeno
El último parámetro para localizar lubinas es el oxígeno... las zonas bien ventiladas por la corriente, por ejemplo, pero también las azotadas por el oleaje, están muy oxigenadas. Así que "pescar la espuma" es a menudo una solución obvia cuando no se sabe dónde ir en el mar. Además, al limitar la luz, la espuma y el oleaje ofrecen condiciones de caza favorables para los depredadores.
La temperatura del agua también puede dar una buena indicación de las zonas a prospectar, sobre todo en verano. Cuanto más fría esté el agua, mayor será el nivel de oxígeno disuelto...

Lo único que te queda por hacer es observar el entorno, "leer el agua" y utilizar algunas herramientas informáticas, que te detallaremos en breve, para determinar tus futuros lugares de pesca

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