Hola, ¿puede presentarse a los lectores de Pêche.com?
Me llamo Jean-Baptiste Barrere y soy guía de pesca profesional desde 2009. Llevo pescando desde que era niño y crecí en una familia en la que la naturaleza, el agua y la transmisión ocupaban un lugar central. Muy pronto, la pesca se convirtió en mucho más que un pasatiempo: se convirtió en un refugio, un medio de expresión y un fuerte vínculo con el mundo vivo. Me formé en Lozère, región de ríos y lagos, donde adquirí las competencias técnicas, pedagógicas y de seguridad indispensables para esta profesión. A lo largo de los años, he desarrollado un enfoque global de la pesca, que combina la técnica, la enseñanza, la observación del entorno y las relaciones humanas.
¿Por qué se hizo guía de pesca?
No me hice guía para "pescar más", sino para transmitir mis conocimientos. Cuando era muy joven, me di cuenta de que lo que me hacía vibrar no era sólo pescar, sino explicar, entrenar y ver progresar a los demás. La competición me enseñó mucho sobre técnica y me hizo comprender mejor el comportamiento de los peces. Pero sobre todo me ha enseñado humildad y a cuestionarme a mí mismo. Convertirme en guía fue una elección obvia: era el siguiente paso lógico en una carrera basada en la pasión, el compromiso y el compartir.

¿Qué tipo de productos de orientación ofrecen?
Ofrezco guías para todos los perfiles: principiantes, pescadores experimentados, niños, familias o personas con movilidad reducida. Trabajo tanto en ríos como en lagos, principalmente de agua dulce, utilizando diferentes técnicas en función de las expectativas y las condiciones. Cada salida está concebida como una experiencia a medida. No se trata de aplicar una receta, sino de adaptarse a la persona, el lugar y el momento. La guía puede ser técnica, educativa, contemplativa o simplemente centrada en el placer de estar en el agua.
¿Qué significa para usted ser guía de pesca?
Ser guía de pesca significa sobre todo dar apoyo. No se trata de demostrar lo que puedo hacer, sino de ayudar a los demás a entender, a sentir y a ser más independientes. Un guía tiene que saber leer el agua, pero también a las personas. Entender sus expectativas, sus obstáculos, sus emociones. La pesca se convierte entonces en un apoyo, un pretexto para aprender, reorientarse y, a veces, revelarse.

¿Pescas o no cuando haces de guía?
Muy poco. Mi papel no es presentarme, sino estar disponible. A veces pesco para ilustrar un gesto o una técnica, pero la mayor parte de mi energía está dedicada al cliente. Cuando guío, estoy ahí para observar, corregir, animar y tranquilizar. El éxito de una salida no se mide por lo que me llevo, sino por lo que se lleva la persona.
¿Qué hace cuando no guía?
Cuando no estoy guiando, el trabajo continúa. Hay preparación de equipos, mantenimiento, comunicación, gestión administrativa y pensar en proyectos futuros. A veces también pesco para mí mismo, lejos de cualquier noción de rendimiento, simplemente para volver a conectar con el agua y con la razón principal de esta pasión. Estos momentos son esenciales para mantener el equilibrio.

¿Cómo ve la profesión de guía en Francia?
El guiado en Francia está cambiando. Las expectativas están cambiando: la gente busca menos el rendimiento bruto y más la experiencia, el significado y la autenticidad. La profesión se está estructurando, pero debe seguir siendo exigente. Ser guía no se improvisa. La enseñanza, la ética y la seguridad deben estar en el centro de la profesión. Los guías son a menudo el primer punto de contacto entre los pescadores y el entorno natural, por lo que tienen una gran responsabilidad.
¿Qué consejo daría a las personas que quieren crear su propia empresa?
Les diría que se tomaran su tiempo. Que no se precipiten. No basta con ser un buen pescador para ser un buen guía. Tienes que disfrutar transmitiendo tus conocimientos, estar dispuesto a cuestionarte y comprender que esta profesión requiere mucha inversión personal. En mi opinión, formarse, intercambiar con otros guías y mantener la humildad son las claves del éxito duradero.

Como pescador, ¿cuál es su sueño?
Mi sueño no es un pez récord. Mi sueño es seguir transmitiendo mi pasión por la pesca de una forma respetuosa con la naturaleza. Ver a niños, adultos y personas en situaciones vulnerables reconectar con la naturaleza a través de la pesca. Si, al final de una salida, alguien se va sintiéndose más tranquilo, más confiado o simplemente feliz de haber pasado un momento junto al agua, entonces el sueño ya está ahí.

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