La enfermedad del sueño de las carpas: un virus que las mata en masa

La enfermedad del sueño de las carpas
La enfermedad del sueño de las carpas © Laurent Duclos

Desde hace unos años, las mortandades masivas de carpas preocupan a pescadores, gestores de masas de agua y acuicultores. La causa: una afección viral conocida como «enfermedad del sueño», capaz de afectar de forma repentina a todo un estanque y provocar pérdidas masivas en muy poco tiempo.

Virus del edema de la carpa

Tras este nombre engañoso se esconde el virus del edema de la carpa (CEV), un virus que afecta únicamente a las carpas y a los koi. La enfermedad se identificó en Japón en la década de 1970, antes de llegar a Europa a partir de 2009. En Francia, los primeros casos se registraron en 2013. Su nombre popular proviene del comportamiento de los peces afectados: se vuelven apáticos, permanecen postrados en el fondo del agua y dan la impresión de estar durmiendo.

Los síntomas suelen ser característicos. Las carpas infectadas nadan poco, dejan de alimentarse y apenas reaccionan a los estímulos. En una fase avanzada, pueden permanecer tumbadas de costado, en la superficie o en el fondo, con dificultad para respirar. También aparecen signos físicos: exceso de mucosidad, hinchazón, ojos hundidos y branquias pálidas o dañadas. En los casos graves, la muerte se produce por anoxia, cuando el pez ya no es capaz de compensar su estado de agotamiento.

Una propagación debida a diversos factores

La temperatura del agua desempeña un papel importante en la aparición de la enfermedad. Según las fuentes, el virus puede manifestarse en aguas frías o templadas, y los brotes se observan con frecuencia en primavera o cuando se producen variaciones térmicas marcadas. El estrés, la manipulación, la introducción de nuevos peces o la circulación de material contaminado también favorecen la propagación.

El CEV es especialmente temido por su contagiosidad. Se transmite de un pez a otro, pero también a través del agua y del material de pesca o de cría mal desinfectado: las redes de mano, las cestas, las alfombrillas de recepción o los recipientes pueden convertirse en vectores. Una vez que se ha establecido en un entorno cerrado, puede propagarse muy rápidamente y afectar a gran parte de la población de peces.

Una mortalidad elevada

Las consecuencias pueden ser devastadoras. En algunos casos, la mortalidad alcanza niveles extremos, llegando a afectar a casi la totalidad de los peces de un cuerpo de agua en cuestión de días o semanas. Hasta la fecha, no existe ninguna vacuna ni tratamiento curativo realmente eficaz.

Por lo tanto, para los pescadores sigue siendo fundamental mantenerse alerta. Limpiar y desinfectar el material, evitar trasladar peces de un lugar a otro y notificar cualquier comportamiento anómalo forman parte de las medidas de prevención. Y es que, tras ese nombre casi anodino, la enfermedad del sueño representa hoy en día una de las amenazas más graves para las poblaciones de carpas de agua dulce.

Más artículos sobre el tema