Imprescindible para toda forma de vida acuática
Durante décadas, la señal ha pasado desapercibida. Sin embargo, bajo la superficie de los ríos se está produciendo un desequilibrio silencioso: el oxígeno disuelto, indispensable para toda forma de vida acuática, está disminuyendo a escala planetaria. Un amplio análisis basado en cuarenta años de observaciones por satélite revela ahora la magnitud del fenómeno.
A partir del análisis de 3,4 millones de imágenes del Landsat, un equipo dirigido por Kun Shi (Instituto de Geografía y Limnología de Nankín) ha reconstruido la evolución del oxígeno disuelto en más de 21 000 tramos fluviales entre 1985 y 2023. Conclusión: el 78,8 % de los ríos estudiados muestran una disminución, con un descenso medio de 0,045 mg/L por década. Una variación aparentemente mínima, pero suficiente para debilitar el equilibrio biológico. Para numerosas especies (peces, invertebrados o larvas), unas pocas décimas de miligramo pueden marcar el punto de inflexión hacia la hipoxia.

Las regiones más afectadas
Contrariamente a lo esperado, son las regiones tropicales las que registran los descensos más rápidos. Entre los 20° norte y los 20° sur, los cursos de agua, que ya son cálidos y naturalmente pobres en oxígeno, alcanzan más rápidamente los umbrales críticos. El Ganges ilustra esta dinámica: su nivel de oxígeno disminuye veinte veces más rápido que la media mundial, seguido por el Amazonas. Por el contrario, los ríos de las latitudes altas aún conservan cierta resiliencia gracias a que sus aguas son más frías.
El mecanismo principal está bien identificado: el calentamiento del agua reduce su capacidad para disolver oxígeno, un factor que, por sí solo, explica casi dos tercios del fenómeno. Los episodios de calor extremo acentúan aún más esta tendencia, mientras que la respiración biológica de los ecosistemas también contribuye al consumo de oxígeno.
Las infraestructuras hidráulicas desempeñan un papel ambivalente. Los embalses poco profundos favorecen el estancamiento y la pérdida de oxígeno, mientras que los embalses profundos pueden, en algunos casos, limitar dicha pérdida gracias a que sus masas de agua son más frías.

Previsiones preocupantes
De cara al año 2100, las previsiones siguen siendo preocupantes. Si no se frena el aumento de las emisiones de CO?, varias grandes regiones (la Amazonía, la India, el este de Estados Unidos y las zonas árticas) podrían perder hasta un 10 % adicional de oxígeno disuelto. Una evolución que aumentaría la frecuencia de las mortandades masivas de peces que ya se han observado en algunas cuencas tropicales.
Invisible pero esencial, esta erosión del oxígeno está transformando profundamente la salud de los ríos. Y nos recuerda que, mucho más allá de las temperaturas, el cambio climático también altera los mecanismos más fundamentales de la vida acuática.

/ 











