Una situación aberrante
Cada año se extrae del río hasta el 10% de la cuota nacional de angulas, es decir, más de 15 millones de alevines. La Ligue pour la Protection des Oiseaux (LPO), Réserves Naturelles de France, el comité francés de la UICN y la Fédération Nationale de la Pêche en France (FNPF) han pedido al Gobierno francés que ponga fin a esta incoherencia.
La población de anguilas ha disminuido un 90% en cincuenta años, bajo el efecto combinado de la degradación del hábitat, las barreras a la migración, la contaminación y la sobrepesca. Desde 2022, los científicos del Consejo Internacional para la Exploración del Mar recomiendan el cese total de la pesca en todas sus fases.
En este contexto, cabe preguntarse si las capturas deben continuar en una reserva natural. Sobre todo porque el 60% de las angulas capturadas se destinan a la repoblación en otras cuencas europeas, sin ningún seguimiento real, mientras que las poblaciones locales siguen siendo frágiles.
"Autorizar la explotación de una especie en peligro crítico en una reserva natural equivale a dejar sin sentido el nivel más alto de protección previsto por la ley", señala Maud Lelièvre, Presidenta del Comité francés de la UICN. Para Allain Bougrain-Dubourg (LPO), "es hora de que Francia ponga fin a esta tolerancia inaceptable".

Un grupo de trabajo
Un grupo de trabajo dirigido por el Prefecto de Charente-Maritime debe presentar en breve sus conclusiones a la Ministra de Transición Ecológica. Las organizaciones firmantes piden una medida clara: el cese inmediato de la pesca de angulas en la reserva.
Más allá del caso del Aiguillon, lo que está en juego es la coherencia de las políticas de protección de la biodiversidad. Permitir la explotación de una especie al borde del colapso en una zona que supuestamente debe protegerla es una contradicción que las partes interesadas piden ahora que se resuelva sin demora.

/ 











