Aunque la pesca es un momento de euforia tanto para el pescador como para los depredadores, puede interrumpirse muy rápidamente y, en ocasiones, también es posible encontrar numerosas dificultades a la hora de capturar un pez. Por eso hay que ser prudente en el enfoque y variar las técnicas de presentación.
Acercarse a ellos desde lejos
Una embarcación que se aproxima a gran velocidad a una caza, incluso si está perfectamente establecida, puede interrumpirla en cuestión de segundos. Para disfrutar de estos momentos especiales el mayor tiempo posible, hay que actuar con discreción. Por lo tanto, conviene «abordar» la caza desde lejos y rodearla ampliamente para volver a situarse en posición. En función del viento y la corriente, colócate río arriba para dejarte llevar en silencio hacia la zona de pesca y empieza a pescar con señuelos que permitan lanzamientos muy largos.

Pescar rápido
Durante una salida de pesca, nos encontramos ante peces en plena actividad alimenticia; están ocupados capturando presas que huyen y, por lo tanto, no dudarán en atacar un señuelo animado a gran velocidad. Así que pesca rápido para adaptarte a la situación y aumentar el número de capturas.
En este contexto, tanto los jigs como los señuelos de agua profunda, los señuelos blandos y los señuelos de superficie pueden dar buenos resultados. Sin embargo, si hay demasiadas aves, la pesca con señuelos de superficie puede llevarte rápidamente a tener algunos contratiempos...
Sobre la marcha y de forma lineal
Siguiendo esta lógica, la pesca a media profundidad con técnicas de movimiento rápido es la más eficaz. En ese caso, puedes pescar simplemente en línea recta o al vuelo. La pesca con tracción, con movimientos cortos y enérgicos, también resulta muy productiva.

Color y tamaño del señuelo
A veces, el frenesí es tal que todos los señuelos de tu caja funcionarán, independientemente de su tamaño o color. Sin embargo, es posible que observes que un modelo concreto te permita capturar peces más grandes o en mayor cantidad, pero saldrás airoso independientemente del señuelo que lances.
Sin embargo, no siempre es así, y los depredadores pueden fijarse en una presa concreta y no atacar ningún señuelo que no se ajuste a ella. Por eso hay que observar bien y determinar cuál es el alimento del momento, y elegir de la caja el señuelo del tamaño y color adecuados. A veces esto puede convertirse en un auténtico quebradero de cabeza y no hay nada más frustrante que ver cómo todos esos peces se llenan el estómago sin conseguir atraer ni uno solo con el señuelo.

La profundidad adecuada

Por último, dado que la pesca se realiza en aguas abiertas, si la profundidad es considerable, a veces es necesario, para obtener los mejores resultados, encontrar la profundidad adecuada. Por regla general, habrá que aprovechar la capa de agua que se extiende desde la superficie hasta la profundidad en la que se encuentran las lubinas. Su actividad de caza se orienta hacia arriba. Pero también es muy posible que permanezcan a una profundidad determinada o que la caza se distribuya en distintos niveles en función del tamaño o de las especies presentes. Así, dos pescadores que muevan su señuelo a profundidades diferentes quizá no capturen las mismas especies ni peces del mismo tamaño. Una pesca más lenta, más flotante y al margen de la actividad principal puede, además, dar menos picadas, pero de ejemplares más grandes...

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