¿Qué se puede pescar en barco en el mar en noviembre y con qué técnicas?

Pescar en barco en noviembre en el mar
Pescar en barco en noviembre en el mar © Laurent Duclos

Noviembre sigue ofreciendo buenas oportunidades a los aficionados a la pesca en barco en el mar. Con el enfriamiento progresivo de las aguas, los peces modifican sus desplazamientos y sus hábitos alimenticios. La lubina, el merluzo amarillo, el pargo, el dentón, la bonita y los cefalópodos figuran entre las especies que se pueden pescar, dependiendo de la región. Desde el Atlántico hasta el Mediterráneo, este periodo otoñal exige, sin embargo, adaptar las técnicas, los puntos de pesca y los horarios a las condiciones meteorológicas.

Noviembre, un mes de transición para la pesca en barco

El otoño ya se ha instalado definitivamente en las costas francesas. La temperatura del agua desciende, los episodios de viento son cada vez más frecuentes y los días se acortan. Estos cambios influyen directamente en la distribución de los peces y en su actividad alimentaria.

En la costa atlántica y en el Canal de la Mancha, las lubinas pueden seguir mostrándose activas en los bancos rocosos, los pecios y las zonas de corriente. Los merluzos amarillos también son presas interesantes, sobre todo en los relieves submarinos.

En el Mediterráneo, los dentones, los pagres y algunos peces pelágicos aún pueden ofrecer buenas oportunidades. Los calamares y las sepias también se convierten en presas muy codiciadas en esta época.

El éxito depende, ante todo, de la localización de los peces, de la observación de la sonda y de la capacidad para adaptar la técnica a las condiciones que se encuentren.

Bar: una temporada interesante en el Atlántico y el Canal de la Mancha

La lubina sigue siendo una de las especies más codiciadas por los pescadores que faenan en barco durante el mes de noviembre.

Las mesetas rocosas, los salientes rocosos, los pecios y las zonas de corriente pueden concentrar a los peces, sobre todo cuando hay bancos de peces forrajeros.

La pesca con señuelos blandos sigue siendo una apuesta segura. Los shads de entre 10 y 18 cm, montados en cabezas plomadas adaptadas a la profundidad y a la corriente, permiten explorar eficazmente los relieves.

La pesca a arrastre puede dar buenos resultados en las zonas profundas, mientras que los movimientos más lentos cerca del fondo pueden atraer a los peces menos activos.

La pesca vertical también es una excelente opción cuando se localiza a las lubinas con la sonda.

No obstante, conviene consultar la normativa pesquera vigente en noviembre, en particular los posibles períodos de veda, las cuotas y las obligaciones de declaración.

Pescadilla: explorar los pecios y los relieves

El bacalao amarillo es una de las especies más interesantes que se pueden pescar en barco a finales de otoño.

En las costas del Atlántico y del Canal de la Mancha, suele encontrarse cerca de pecios, acantilados rocosos y zonas con fuertes corrientes.

La pesca vertical con señuelos blandos, jigs metálicos o montajes adecuados permite explorar estas zonas.

Los señuelos de entre 12 y 20 cm pueden resultar eficaces, sobre todo cuando los peces cazan gobios o peces pequeños.

El control de la deriva es fundamental para mantener un contacto constante con el señuelo y evitar pasar demasiado rápido por encima de los puntos de pesca.

Denti y pagre: los hermosos peces del Mediterráneo

En el Mediterráneo, noviembre aún puede ofrecer buenas oportunidades para pescar dentones y pagres.

Estos peces se encuentran en fondos rocosos, en zonas de cambio de relieve y en zonas mixtas que combinan roca, arena y praderas marinas.

El denti se puede pescar con jig, con señuelo blando o con cebo vivo, siempre que esté permitido. Las técnicas de pesca cerca del fondo resultan especialmente interesantes.

El pagre también se pesca en vertical, sobre todo con técnicas como el slow jigging o el tenya, así como con cebos naturales.

Las profundidades en las que se debe pescar dependen en gran medida de las zonas y de las condiciones del momento. Por lo tanto, es preferible buscar los relieves y las concentraciones de peces en lugar de limitarse a una profundidad concreta.

Bonitos y peces pelágicos: aprovecha las últimas salidas de pesca

A principios de noviembre, en algunas zonas del Mediterráneo aún pueden encontrarse bonitos y otros peces pelágicos, sobre todo cuando las temperaturas siguen siendo relativamente suaves.

Las cacerías en la superficie constituyen indicios muy valiosos. Las aves marinas, los movimientos de los peces forrajeros y las salpicaduras permiten a veces localizar rápidamente a los depredadores.

Los jigs de lanzamiento, los pequeños señuelos de natación y los señuelos blandos son ideales para este tipo de pesca dinámica.

Sin embargo, la presencia de estos peces se vuelve más irregular a medida que el agua se enfría. Las condiciones locales y los desplazamientos de los bancos de peces forrajeros siguen siendo determinantes.

Calamares y sepias: una pesca que no hay que pasar por alto

Noviembre es también una época propicia para pescar calamares y sepias desde un barco.

Los calamares pueden agruparse en fondos arenosos o mixtos, a veces cerca de relieves submarinos. Las salidas al final del día y por la noche pueden resultar especialmente interesantes.

La pesca con jig vertical permite explorar diferentes profundidades. Las técnicas que alternan tirones, pausas y descensos controlados suelen ser eficaces.

Las sepias se encuentran con mayor frecuencia cerca del fondo, sobre todo en las zonas arenosas y en las zonas de transición con las praderas marinas.

Un equipo ligero y sensible permite detectar mejor las picadas, que a veces son muy sutiles.

¿Dónde pescar desde un barco en noviembre?

La localización de los peces es una de las claves principales del éxito.

En el Atlántico y en el Canal de la Mancha, hay que dar prioridad a los pecios, los bancos rocosos, los salientes rocosos y las zonas de corrientes. Los movimientos de las mareas pueden desempeñar un papel determinante en la actividad alimentaria.

En el Mediterráneo, los acantilados submarinos, los desniveles, las mesetas rocosas y los fondos mixtos resultan especialmente interesantes. Las zonas en las que se concentran peces forrajeros merecen una exploración minuciosa.

El uso de una sonda permite identificar los relieves, los bancos de peces y los cambios de profundidad. De este modo, resulta más fácil adaptar los desplazamientos y presentar los señuelos en las zonas más prometedoras.

Las mejores técnicas de pesca desde barco en noviembre

La temporada de otoño se presta a varias técnicas complementarias.

  • La pesca vertical: ideal para pescar lubinas, merluzas amarillas, pagres y otros peces que se encuentran cerca del fondo.
  • El slow jigging: una técnica especialmente interesante para explorar los relieves y atraer a los peces poco activos.
  • La pesca a arrastre: eficaz para buscar lubinas en las mesetas y las zonas de corriente.
  • La pesca con señuelos: ideal para la captura de bonitos y depredadores que se mueven cerca de la superficie.
  • La pesca con cebos naturales: una alternativa interesante para pescar peces de fondo.
  • La pesca con caña desde el barco: una técnica ideal para la captura de calamares y sepias.

La elección depende de la profundidad, la corriente, la temperatura del agua y la actividad de los peces.

Seguridad y normativa: las precauciones imprescindibles

En noviembre, las condiciones meteorológicas pueden cambiar rápidamente. Los días más cortos, las rachas de viento y el oleaje otoñal exigen una especial vigilancia.

Antes de cada salida, es imprescindible consultar las previsiones marítimas, comprobar el equipo de seguridad y adaptar la navegación a las capacidades de la embarcación y de su tripulación.

También hay que tener en cuenta la normativa. En 2026, el registro de los pescadores y la declaración de determinadas capturas serán obligatorios en función de las costas y de las especies objeto de pesca. En el Mediterráneo, el registro afecta, en particular, a los pescadores recreativos mayores de 16 años, independientemente de la especie que pesquen. Las normas pueden ser más estrictas en determinadas zonas protegidas.

Noviembre, una época estupenda para alargar la temporada en el mar

En noviembre, el mar, menos concurrido que en verano, ofrece un ambiente especial. Las salidas requieren una mayor preparación, pero siguen existiendo numerosas posibilidades para los aficionados a la pesca desde embarcación.

Entre los merlucos y los pescados amarillos del Atlántico, los dentones y los pagres del Mediterráneo, o incluso los calamares y las sepias, los pescadores disponen de numerosas técnicas para aprovechar esta época.

Noviembre sigue siendo, por tanto, un mes apasionante para la pesca en barco en el mar, siempre y cuando se aprovechen las buenas condiciones meteorológicas, se localice a los peces y se adapten las técnicas a las condiciones de finales de otoño.

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