Pescar cuando hace calor y hay olas de calor

Pescar en plena ola de calor
Pescar en plena ola de calor © Laurent Duclos

Pescar cuando hace calor no es imposible, pero requiere una verdadera adaptación. Cuando el termómetro se dispara, los peces cambian de comportamiento, el oxígeno disuelto en el agua disminuye y el propio pescador está más expuesto a los riesgos de deshidratación, insolación y golpe de calor.

La regla básica es sencilla: pesque con más inteligencia, más temprano, más tarde y, sobre todo, con más cuidado.

¿Cuándo pescar?

Lo primero que hay que hacer es elegir las horas adecuadas. En verano, las mejores horas suelen ser al amanecer y al final del día, o incluso por la noche, dependiendo de la especie que se quiera pescar. Entre las 12.00 y las 17.00, el calor suele ser excesivo, tanto para la comodidad del pescador como para la actividad de los peces. En estas condiciones, la pesca suele volverse más técnica, ya que los peces buscan zonas más frescas, profundas o mejor oxigenadas.

¿Dónde pescar?

Por lo tanto, la elección de la posición es esencial. En los ríos, hay que buscar zonas con mucho caudal, cascadas, ensenadas, zonas con corriente o pozas profundas. En los lagos, las orillas sombreadas, los lechos de hierba, las rompientes y las zonas profundas pueden ser más productivas.

En el mar, algunas especies de superficie permanecen activas cuando hace calor, mientras que otras se vuelven mucho más lentas durante el día. Así que tienes que adaptar tu técnica al entorno y no dudes en pescar de forma diferente a la habitual.

Respeto por los peces

La ola de calor también exige una pesca más respetuosa. Lo mejor es limitar la duración de la pelea, reducir el tiempo de manipulación y devolver rápidamente la captura al agua. En el caso de las especies sensibles al calor, como la trucha, a veces es mejor abstenerse de pescar cuando el agua está demasiado caliente; en el caso del lucio, en particular, puede ser mejor reducir la intensidad por encima de ciertos umbrales de temperatura. En todos los casos, hay que evitar añadir estrés a un pez ya debilitado por la falta de oxígeno.

Lado del pescador

Cuando se trata de seguridad, la preparación marca la diferencia. Hay que beber con regularidad y llevar ropa de colores claros que cubra, sombrero, gafas de sol polarizadas y crema solar. También conviene informarse de las restricciones locales o los decretos prefectorales, ya que algunas zonas pueden verse afectadas por medidas de sequía o crisis hídrica.

Se protéger du soleil et de la chaleur.
Protéjase del sol y del calor.

La pesca sigue siendo posible cuando hace calor, pero debe ser más selectiva, más corta y más respetuosa. Observar el agua, adaptar el horario, elegir las zonas adecuadas y cuidar de los peces son las claves de una pesca eficaz y responsable. Y cuando hace calor, los buenos pescadores no sólo quieren pescar: quieren proteger su salud, el medio ambiente y los recursos.

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