En pleno invierno de 2026, las previsiones de lluvia no fueron suficientes para disuadirnos. Ese domingo, quedé con Florian, mi cómplice de siempre, para una sesión de pesca con mosca en embalse en el Moulin de Gémages, en Val-au-Perche. El cielo estaba bajo y el aire húmedo, pero mi motivación estaba intacta. Lanzar streamers en pleno invierno sigue siendo una promesa que mantenemos, sean cuales sean las condiciones.

Una mañana marcada por los primeros toques
Tras una sesión informativa llena de consejos de Ivan Iannaccone, el hombre al mando, la mañana empezó con buen pie. Las truchas arco iris respondieron a las primeras derivas. Las picadas eran delicadas, los anzuelos sensibles y fuertes.

Un alis char completa el cuadro, con sus propios colores. Los peces están activos a pesar del agua fría, prueba de que el embalse mantiene un notable dinamismo en invierno.

A las 12:30, suena la campana. Tras un merecido descanso, volvemos al molino, al calor del fuego. La ropa se seca, las manos se calientan y comienza la sesión informativa.
La tienda, el corazón de la finca
Su mirada se dirige entonces a la tienda. Los escaparates son magníficos. Moscas, cañas, sedas, todo destila pasión por la pesca con mosca y gusto por las cosas bellas. Es un lugar que invita tanto a la contemplación como a la reflexión técnica.

Ivan también vende moscas fabricadas por él mismo que se adaptan perfectamente al biotopo.
Tarde de dudas y ajustes
A las 2 de la tarde, volvemos al borde del agua. Deja de llover, estamos frescos y motivados. Entre las 14:00 y las 15:00, tuvimos un poco de sequía. Vimos algunos remolinos en la superficie que nos mantuvieron decididos. Luego, la actividad se reanuda en los streamers negros, animados por tejes suavemente en el fondo. Echo de menos dos arcos. Al menos hay alguna duda sobre si la seda se retuerce, así que tenemos que engancharnos. En esta partida no he sido lo bastante reactivo. Cambio el agua. Por fin se abre paso un rayo de sol.

La respuesta fue inmediata. Una magnífica trucha marrón se apodera de la mosca. El tamaño es satisfactorio y los colores magníficos. Por eso hicimos el viaje.
El pez de una temporada
Unos minutos después, Florian me llama. El tono es diferente. El pez pesa. Me acerco, con la red en la mano, bastante tranquilo a estas alturas. Y entonces apareció la sombra, enorme. Un "arco" extraordinario. El primer movimiento de la red me dejó con la duda.

Me pregunto cómo se va a secar este monstruo con la red de desembarque mediana. Ultra concentrado, un poco estresado, el segundo intento es el correcto. Es un ejemplar de 83 centímetros. Las fotos congelan el momento.
Un final apropiado para el día
Hemos decidido dejarlo ahí. Un final así no pide nada más. En invierno, la pesca a mosca en embalses puede ofrecer mucho más que una sola sesión. Puede ser el punto culminante de toda una temporada, o incluso de la vida de un pescador. El resultado de nuestro proyecto salmónidos 2026: un éxito rotundo y un recuerdo imborrable.

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