¿Quién decide?
En la práctica, son las AAPPMA y las federaciones de pesca las que deciden las fechas, los lugares y las cantidades, a menudo en conjunción con los decretos prefectorales que fijan los periodos de apertura, las tallas legales y las cuotas diarias.
Existen "ríos trucheros de ocio" o "lagos trucheros" donde se anuncian sueltas regulares y donde la normativa autoriza una mayor presión de pesca, a veces con días u horarios específicos. Esto permite dirigir a algunos pescadores hacia zonas muy urbanizadas y de fácil acceso, a menudo cerca de las ciudades, preservando al mismo tiempo tramos de agua más salvajes en los que la gestión se orienta hacia la reproducción natural.
¿Cuáles son los objetivos?
Desde el punto de vista pesquero, las sueltas tienen varios objetivos:
- Atraer y retener a los pescadores (sobre todo principiantes, niños y turistas)
- Aumentar el valor de los pases de pesca
- Impulso de las zonas rurales mediante el aumento del número de visitantes.
También se utilizan como herramienta educativa durante eventos o jornadas de iniciación, ya que la probabilidad de captura es mayor que en un entorno estrictamente natural.

Una práctica controvertida
Desde el punto de vista ecológico, la práctica es más controvertida: si bien permite limitar la explotación de determinadas poblaciones salvajes, puede plantear problemas de competencia y riesgos sanitarios o genéticos cuando se sueltan peces de piscifactoría en entornos con un alto valor patrimonial.
Por ello, se están desarrollando dos grandes tendencias por una parte, el mantenimiento de las sueltas masivas en determinadas masas de agua o tramos claramente identificados como "carreras de consumo"; por otra, la reducción, o incluso el cese, de las introducciones en sectores de cabecera de cuencas o ríos frágiles, en favor de la restauración de las zonas de desove, la continuidad ecológica y una reglamentación más estricta (cuotas reducidas, tallas más grandes, no-euroskill).

Por ello, cada vez más organizaciones intentan encontrar un equilibrio entre una pesca de recreo atractiva a corto plazo y la conservación sostenible de las poblaciones de trucha salvaje, adaptando las sueltas al contexto local, los objetivos de gestión y las expectativas de los pescadores.

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