Cuando las praderas marinas esconden los mejores trabajos
Tomemos el ejemplo del archipiélago de Glénan para ilustrar este punto, aunque es válido ble también en otras zonas. Allí, las largas algas pardas conocidas como thongsweed forman vastos campos entre los que hay manchas de arena.

Camufladas en la hierba marina, las lubinas se mantienen al acecho de la más mínima presa que pase por la zona despejada. Este contraste facilita que los depredadores las detecten visualmente. Las manchas arenosas se convierten así en las zonas objetivo.
Localizar los puntos de arena adecuados
No todas las zonas arenosas son iguales. Las pequeñas manchas aisladas son las más interesantes. En estas pequeñas superficies, el depredador permanece cerca de la zona de ataque mientras está perfectamente oculto.
Hay varias formas de identificar estas zonas:
- Vistas por satélite: disponibles en Internet, dan una idea de la configuración del fondo marino. No obstante, hay que tener cuidado, ya que las tormentas modifican periódicamente estas zonas arenosas.

Utilice imágenes por satélite para localizar las mejores zonas. - Observación durante la navegación: de pie sobre el cabezal y avanzando lentamente, con gafas polarizadas en la nariz, se pueden ver fácilmente los contrastes entre la arena y las algas. Cada punto observado puede registrarse en el GPS para su uso futuro.
Acércate con delicadeza y silencio
En estas zonas, la profundidad es relativamente escasa y no suele superar los 7 metros. La clave del éxito reside en un enfoque discreto. Nunca pase directamente por encima de la tarea. Colóquese río arriba, según el viento y la corriente, y luego déjese llevar lentamente hacia la zona objetivo.

Elegir la técnica y el equipo adecuados
Esta técnica requiere cierta movilidad, ya que hay que pasar de una tarea a otra. Por regla general, no hago más de 5 lances en el mismo sitio antes de cambiar de posición. Si los peces están ahí, las picadas no tardarán en llegar.
Para ello, utilizo señuelos deliberadamente más pesados de lo habitual, en función de las condiciones de pesca. Por ejemplo, en aguas de 5 metros de profundidad, prefiero los conjuntos señuelo/cabeza de menos de 10 g. En cambio, en estas zonas específicas, elijo conjuntos de 20 a 30 g, en función de la fuerza del viento. El objetivo es realizar lances precisos asegurándose de que el señuelo se hunda rápidamente sin dejar una pancarta.

El Crazy Sand Eel de Fiiish es una excelente elección para este tipo de pesca, ya que imita al lanzón que suele encontrarse en estos biotopos.
En cuanto el señuelo toca el fondo, lo recupero rápidamente. Sobrecargar un señuelo también genera una nube de arena al impactar con el fondo, lo que atrae a más depredadores a las proximidades. Me he dado cuenta de que el peso de la plomada influye claramente en los resultados.
Según la temporada, varío mi selección de señuelos, que suele constar de tres modelos:
- crazy Paddle Tail 120/150.
- anguila loca120/150.
- black Minnow 120.
También utilizo un bajo de línea largo, de unos 3 metros, para mayor discreción, eligiendo fluorocarbono 27/100 para un sigilo óptimo.
Equipamiento recomendado
Para la caña, un modelo de 2,20 m y una potencia de 10/30 g, asociado a un carrete de tamaño 3000, es perfecto. Es importante prestar atención a la resonancia de la caña para saber exactamente cuándo el señuelo toca el fondo. La caña también debe tener potencia suficiente para controlar al pez una vez enganchado. La zona está congestionada, por lo que si una lubina consigue enredarse en las algas, el riesgo de rotura es alto.

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