Los diferentes cebos que hay que utilizar para pescar el siluro de forma eficaz

La pesca del siluro con cebo
La pesca del siluro con cebo © Laurent Duclos

El siluro no es un pez como los demás, y tampoco lo son sus cebos. Ya sea pescado muerto, un manojo de gusanos, hígado, tripa o pellets, cada cebo tiene sus ventajas, siempre y cuando se cuide la presentación y se adapte la estrategia a la temporada, al lugar de pesca y al comportamiento del pez.

Una cuestión de olfato

El siluro se pesca sobre todo con cebos olorosos, voluminosos y bien presentados, ya que este pez caza principalmente por el olfato y reacciona mejor ante un cebo que desprenda un olor intenso que ante uno demasiado discreto. Los tipos de cebo más eficaces son el pescado muerto o troceado, los paquetes de gusanos, los cebos a base de hígado o menudillos, los pellets y, en ocasiones, cebos más «originales», como los menudillos de ave.

Los cebos que funcionan

Lo más clásico sigue siendo el pescado muerto o en trozos, sobre todo cuando procede del mismo lugar de pesca o es una especie autóctona de la zona, ya que se corresponde con lo que el siluro suele encontrar. Los gusanos de tierra también funcionan muy bien, sobre todo en un manojo de 5 o 6 gusanos grandes en un anzuelo de hierro resistente.

También hay cebos cárnicos, como el hígado, las tripas de pollo, la carne de pescado o las mezclas muy aromáticas, que pueden resultar muy eficaces cuando los peces se muestran recelosos o en aguas frías. Los pellets de alta atracción son otra opción, sobre todo para difundir mucho olor y crear un punto de pesca atractivo.

¿Cómo presentarlos?

Para el siluro, la presentación es tan importante como el cebo. A menudo se recomienda un montaje que no toque el fondo, ya que mejora la difusión de los olores y hace que el cebo sea más visible en la corriente o por encima del fondo. En la práctica, se suele utilizar un bajo de línea resistente, un anzuelo grande simple o triple, según el cebo, y un lastre adecuado a la corriente. Con gusanos o cebos frágiles, hay que ocultar bien la punta y evitar que los cangrejos de río o los peces pequeños destruyan el cebo demasiado rápido.

Según la temporada

En invierno, el siluro suele mostrarse más lento y se decanta más por cebos muy olorosos, bien colocados cerca de las fosas, los bordes protegidos o los bajíos. En esta época, un pez muerto, un puñado de gusanos o un cebo cárnico con un olor intenso pueden marcar la diferencia. En verano, los siluros se desplazan más, por lo que los cebos naturales grandes y los montajes bien visibles siguen siendo interesantes, sobre todo en los puntos marcados. La clave está en adaptar el cebo a la actividad del pez y a la presión pesquera de la zona.

Cibler le silure en choisissant ses appâts
Cómo pescar el siluro eligiendo bien los cebos

La elección práctica acertada

Si eres principiante, el trío más sencillo es: pez muerto, paquete de gusanos y pellets. El pez muerto es excelente para empezar, los gusanos son versátiles y fáciles de presentar, mientras que los pellets son muy útiles para cebar o pescar en zonas muy concurridas. Los cebos muy pringosos, como el hígado o las vísceras, pueden ser muy eficaces, pero requieren más experiencia para lanzarlos correctamente y evitar que se descompongan demasiado rápido.

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