Papel de los hábitats y la biodiversidad
Los troncos y las ramas proporcionan refugio, zonas de reproducción y cotos de caza a invertebrados, peces y anfibios. Crean microâeuroshabitats variados (charcas profundas, zonas tranquilas, venas de agua rápida) que aumentan el número de especies y la cantidad de fauna presente.
Calidad del agua y dinámica de los sedimentos
La madera muerta atrapa sedimentos, materia orgánica y algunas partículas contaminantes, contribuyendo a limitar la turbidez y a filtrar el agua de forma natural. De hecho, al diversificar la velocidad de las corrientes, favorece las zonas de depósito y recuperación de materiales, manteniendo así una luz más natural y estable.

Protección de las riberas, inundaciones y carbono
Además, al ralentizar el flujo, la madera muerta limita la erosión de ciertas riberas y disipa la energía de las crecidas, contribuyendo a la atenuación local de los caudales máximos. Los troncos almacenan carbono durante largos periodos: al descomponerse lentamente, contribuyen al ciclo del carbono y a la función de sumidero de los ecosistemas acuáticos.
Especies sensibles y capacidad de recuperación de los ríos
Muchas especies amenazadas (tímalos, juveniles de salmónidos, escórporas, cangrejos de río, insectos acuáticos especializados) dependen de las zonas boscosas sumergidas para esconderse, reproducirse o alimentarse. Tras inundaciones, sequías o incendios, la madera muerta sirve de "esqueleto" para la recolonización: como soporte de biopelículas, plantas, macroaerosinvertebrados y refugio de la fauna, acelera así la regeneración del curso de agua.

Gestión: dejar, asegurar, explicar
En la mayoría de los tramos naturales, conservar la madera muerta es por tanto beneficioso, e incluso deseable. Sólo en situaciones en las que está en juego la seguridad (puentes, estructuras, zonas habitadas) está justificado retirarla o recolocarla, teniendo cuidado de conservar suficientes estructuras leñosas en otros lugares para mantener las funciones ecológicas.

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