Retorno de sesión / Un viaje de pesca: sol, luciopercas y un invitado sorpresa

© Alexandre Chevaillier

El sol y las luciopercas no suelen casar bien. Pero al menos las condiciones serán agradables para el pescador, lo que no siempre ocurre en esta época del año. El objetivo, como siempre, es pasar un buen día en el agua. Por supuesto, si consigue encontrar luciopercas, mejor que mejor.

Complicado sobre el papel

Es la primera salida de la temporada en este río y no sabemos muy bien qué esperar. La temperatura del agua sigue siendo alta y los blancos no se han reunido, así que parece complicado sobre el papel.

Optamos por la caza de peces en poca agua para la toma de la mañana antes de que la luz sea demasiado fuerte. Utilizamos sábalos con cabezas de plomo para la pesca lineal. A pesar de nuestros esfuerzos, no pescamos nuestro primer pez.

El sol ya está bien alto y vamos a cambiar de estrategia. Esta vez vamos a pescar en lugares marcados que suelen albergar peces. Árboles sumergidos y pilares de puentes en particular.

A fuerza de insistir, nos vimos recompensados con un buen pez en un montón de rocas. Fue un buen señuelo presentado verticalmente lo que lo decidió.

Adaptarse a la situación

Podemos pensar que hemos dado con algo, pero desgraciadamente la combinación de pesca vertical y señuelos finos no funciona. Ha llegado el momento de probar algo radicalmente distinto. Los lechos de algas siguen estando muy presentes en esta época del año y están destinados a retener a los peces blancos. Así que volvemos a la pesca con sedal, pero esta vez centrándonos en las zonas de algas. Es muy agradable pescar con aparejos ligeros. Utilizo una caña de 7 pies de potencia media. Es ideal para señuelos de 5 a 15 gramos de peso. El carrete lleva trenza seguida de una punta de fluorocarbono de 26 centésimas. Empecé con señuelos muy poco pesados para poder deslizarme sobre la maleza. Pero al final, pesando un poco más, conseguí algunas capturas. Los lechos de hierba están al final de su vida y han perdido su vigor. El juego consiste en dejar caer un poco el señuelo y sacarlo de repente para conseguir alguna picada de reacción. Los peces son modestos, pero es un verdadero placer.

Voy rotando los señuelos para ver si hay alguno que marque la diferencia. Al salir de un lecho de maleza con un grub lo tengo succionado. En el anzuelo noto que pesa. ¿Podría ser una bonita lucioperca o un lucio? Resultó ser un bonito áspid que vino a la barca, una agradable sorpresa.

En general, fue un día muy agradable en el agua. Todo lo que podemos lamentar es que nos perdimos por la mañana, sin tener ni idea de la estrategia correcta a adoptar. Un poco frustrante, pero es lo que suele ocurrir con estos lucios-perca endiablados.

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