El impacto de las mareas en la pesca
Durante las lunas nuevas y llenas, conocidas como mareas vivas, las mareas son más fuertes, lo que crea poderosas corrientes que estimulan la actividad alimenticia de peces como la lubina, la dorada y el mújol, que aprovechan estos movimientos del agua para alimentarse más. La subida de la marea es especialmente favorable para la pesca, ya que atrae a los peces a zonas ricas en alimento y aumenta su actividad.
Una historia de intensidad luminosa
La intensidad de la luz lunar también influye en el comportamiento de los peces. Durante la luna llena, los niveles de luz son altos, lo que hace a los peces más cautelosos al ser más visibles para los depredadores, reduciendo así su apetito durante el día. En cambio, durante la luna nueva, las noches son muy oscuras, lo que facilita la aparición y alimentación de ciertas especies nocturnas. Por lo tanto, los pescadores deben adaptarse a estas condiciones cambiantes, por ejemplo utilizando cebos discretos en luna llena o aprovechando la luna nueva para pescar intensamente por la noche. Entre estos extremos, los cuartos de luna traen mareas más bajas (neap), lo que hace que la pesca sea más técnica pero a veces selectiva.

Adaptar la pesca a la luna
La luna influye en la pesca modificando el comportamiento de los peces a través de la amplitud de las mareas y la luz nocturna. Los pescadores más experimentados ajustan sus técnicas y horarios en función de las fases de la luna para optimizar sus resultados y capturas. Comprender esta influencia ayuda a aumentar las posibilidades de éxito en el mar, sobre todo planificando las salidas durante las mareas crecientes de las lunas nueva y llena, o en la noche de las lunas nuevas, cuando los peces están más activos y menos recelosos.
Para planificar una salida, es aconsejable utilizar un calendario lunar combinado con el horario de las mareas. El pescador debe identificar los periodos de luna llena o luna nueva, correspondientes a las mareas vivas, y favorecer las horas en torno a la subida de la marea. Comprender las corrientes mejorará la capacidad de dirigirse a las zonas donde los peces se concentran y se activan. Ajustando sus técnicas en función de la luminosidad de la luna (por ejemplo, pescando más al amanecer o al atardecer cuando hay luna llena y centrándose en la noche cuando hay luna nueva), maximizará sus posibilidades de éxito.

La luna influye indirectamente en las capturas a través de una compleja interacción entre la gravedad, las mareas, la luz y el comportamiento de los peces. Controlar estos parámetros es esencial para una pesca marítima eficaz y precisa, sobre todo en zonas donde hay grandes variaciones.

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