Potencial infraexplotado
Algunos embalses están cerrados a la navegación por motivos de seguridad, así que tenemos que pescar desde la orilla. El riesgo inherente a la pesca desde la orilla en este tipo de lagos es que se enganchan con frecuencia. Por eso la mayoría de los pescadores evitan pasar demasiado tiempo allí, o se arriesgan a ver desaparecer rápidamente sus preciadas existencias de aparejos.
Los pescadores más valientes, que se arriesgan más a menudo, no rascan deliberadamente el fondo. Esto deja una gran parte de las manchas prácticamente intactas, donde los peces pueden acechar sin miedo a dejarse engañar por un señuelo.

Encontrar la zona adecuada
Evidentemente, el objetivo no es tentar al diablo y rascar el fondo con un señuelo armado con dos triples. Es importante, incluso antes de empezar a insistir en una zona, encontrar la que será adecuada. Seguro que es rocosa, pero hay distintos tipos de rompiente más o menos arriesgados para tu señuelo. Si ves un rompiente muy grande a varios metros de la orilla, habrá muchas posibilidades de que se enganche cuando salgas a la superficie.
En cambio, si el rompiente empieza a tus pies, la longitud de la caña te permitirá esquivarlo fácilmente. Si los bordes del lago son muy escarpados, encontrar una meseta entre dos rompientes será tu mejor oportunidad de encontrar un gran número de peces.

Sea delicado para reducir los enganches
Aunque corres el riesgo de engancharte con frecuencia cuando pescas en un embalse rocoso desde la orilla, hay varias formas de limitar este fenómeno. En primer lugar, hay que hacer el mayor reconocimiento posible en distintas épocas del año para encontrar las zonas donde se congregan los peces.
También es de rigor abstenerse de golpear cuando se choca contra una piedra. Puede parecer obvio, pero puede ser difícil distinguir entre un toque y el contacto con el fondo. En caso de duda, es mejor lanzar rápidamente en lugar de golpear, para estar seguro de que el pez ha picado. El carrete hará que el señuelo suba por el agua, limitando las posibilidades de que vuelva a tocar el fondo, a la vez que atrapa al pez. Si ha picado, notarás que el pez se resiste, así que puedes golpear para clavar el anzuelo más hondo.
