La pesca consiste en estar en el lugar adecuado en el momento oportuno, ya sea en términos de estaciones, días o incluso horas. El comportamiento de los peces varía con el tiempo e incluso a lo largo del día. Así que la elección del lugar y de la ubicación dentro de él no es cuestión de azar. Intentemos comprender cómo hacen esta elección los peces.

Localización de peces
La vida de los peces se rige por instintos primarios: reproducirse, alimentarse y sobrevivir. Por eso, cuando un pez elige un puesto, debe ser capaz de satisfacer sus necesidades en ese momento, y esto puede variar a lo largo de la temporada, pero también en un periodo de pocos días y en función de la hora del día.
Cuando analizo mi zona de pesca, primero me hago las siguientes preguntas, que son inevitablemente las que responderán los peces:
- ¿Cuál es el mejor lugar para mi supervivencia y tranquilidad? Por lo tanto, es necesario comprender no sólo las fuentes de oxígeno, sino también los factores de estrés de los que los peces tratarán de escapar y las condiciones que les proporcionarán serenidad.
- ¿Cuál es el mejor lugar para encontrar alimento? Hay que analizar qué estructuras pueden fijar el alimento y comprender dónde lo traerán las corrientes en mayor cantidad.
- ¿Cuál es el mejor lugar para sorprender a mi presa? Tienes que pensar como un cazador e identificar dónde puede estar escondido un depredador en las inmediaciones del suministro de alimentos.

El momento oportuno
Del mismo modo, para determinar el momento adecuado para salir a pescar, hay que conocer las pautas de actividad de los peces que se persiguen. Así que podemos hacernos las siguientes preguntas:
- ¿Cuáles son mis puntos fuertes como cazador (vista, velocidad, mimetismo...) y cuándo es el mejor momento para explotarlos?
- ¿En qué condiciones es más fácil encontrar y sorprender a mi presa? Hay que pensar en términos de luz, ruido y actividad de la presa.

Ponerse en el lugar de su presa
Por último, aunque ponerse en la piel de un depredador permite identificar sus zonas de espera y momentos de actividad, también hay que pensar como un animal de presa.
La presentación de nuestro señuelo, en cuanto a trayectoria, velocidad y ritmo, debe imitar la de la presa que perseguimos. Así que podemos preguntarnos qué ruta seguirá el pez que intentamos imitar y cuál será su comportamiento cuando busque comida o, por el contrario, cuando se dé cuenta de que está en peligro.

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