Un señuelo tiene una vibración, una profundidad de nado, un tamaño y también un color. Aunque a veces los peces no son muy exigentes con el modelo que se les ofrece, hay situaciones en las que cada parámetro es decisivo. La elección del color puede ser crucial para el éxito de tu salida de pesca.

La teoría
A la hora de elegir los colores de los señuelos, hay una teoría que suele funcionar y que constituye una base excelente para empezar. Si el agua está clara, lo mejor son los colores de imitación, es decir, del mismo color que las presas en el agua. En cambio, cuando el agua está picada, los colores llamativos son un mejor punto de partida.

Las limitaciones del entorno y el tiempo
Aunque el color del agua le ayudará a definir su orientación principal a la hora de elegir el color de su señuelo, las condiciones meteorológicas y lumínicas también desempeñarán un papel decisivo. Así, incluso en aguas muy claras, si la luz exterior es muy escasa o se ve afectada por las condiciones meteorológicas, los colores llamativos pueden ser muy superiores. Recuerda, por ejemplo, que las olas reducen la refracción de la luz.

Actividad de los depredadores
Un último parámetro que puede influir en la eficacia de los colores del señuelo es el estado de actividad de los depredadores. Si los peces están a la caza, los colores llamativos pueden resultar, una vez más, más rentables. Del mismo modo, si los depredadores están aletargados y apáticos, la primera opción es igualar lo más posible el color de la presa para intentar seducirlos y despertar un reflejo de alimentación u oportunismo. Pero como último recurso, también se puede intentar provocarles y desencadenar un reflejo agresivo utilizando colores muy vivos.

La misma lógica para el tamaño, el ruido y la animación
Las soluciones anteriores se aplican a los 4 parámetros de elección del señuelo. De hecho, siempre es posible intentar que los peces se decidan moviendo lentamente señuelos más pequeños, silenciosos e imitativos o atacar a los depredadores y despertar su sentido de la territorialidad utilizando señuelos grandes, ruidosos y llamativos. Cuando se trata de pescar, cuando las picadas son escasas, ¡a menudo hay que llegar a los extremos!

La presa equivocada
A veces las presas no son lo que uno cree y, para desencadenar las picadas, hay que atenerse al color de los peces que se cazan, pero no hay que equivocarse al identificarlos. Debajo de un banco de peces de cebo (cucarachas, espadines, etc.) es posible que la perca o la caballa sean presas de depredadores mucho más grandes... Así que elige un señuelo que se adapte al tamaño y al color de tu objetivo

/ 

















