La pesca de la dorada real con anzuelo de bibi es una de las técnicas más eficaces para capturar este pez receloso desde la orilla. En el Mediterráneo, ofrece excelentes resultados en los diques, los bordes rocosos, los puertos y las zonas de fondo limpio, sobre todo cuando el mar está en calma y la luz empieza a disminuir.
Un cebo de primera
El «bibi» es un cebo ideal para la dorada real, ya que combina resistencia al lanzamiento, atractivo y capacidad selectiva. Si se utiliza fresco y bien adobado, permite presentar un bocado natural que llama la atención de los peces de gran tamaño sin atraer tanto a las presas pequeñas.
En la pesca a fondo, el principio consiste en colocar el cebo en el fondo con un montaje discreto, a menudo deslizante, para que la dorada muerda el cebo sin sospechar nada. Este tipo de montaje mejora la sensibilidad y facilita que el pez muerda el cebo, sobre todo en zonas con poco movimiento.
El montaje del bibi debe hacerse con cuidado. Lo ideal es utilizar una aguja de ojal para atravesar el cebo de forma limpia y mantener su forma, sin perder la naturalidad de la presentación. Un montaje mal hecho o enredado reduce considerablemente las posibilidades de éxito.

Elección de la posición y de los mejores momentos
La elección del lugar sigue siendo fundamental. Los mejores lugares suelen ser las zonas tranquilas, poco profundas o ligeramente hundidas, con desniveles, bordes rocosos, praderas marinas o accesos a los puertos. A la dorada real le gustan los lugares donde puede encontrar cangrejos, moluscos y gusanos marinos, su alimento natural.
En cuanto al momento del día, el amanecer y el atardecer son especialmente propicios. La dorada real se muestra más activa en esos momentos, sobre todo cuando el agua está clara y la presión pesquera es moderada. En verano, la pesca se vuelve más técnica, pero el «bibi» sigue siendo un cebo fiable cuando los peces se muestran recelosos.
Para tener éxito, también hay que revisar periódicamente el montaje y cambiar el cebo si es necesario. Tras un tiempo en el agua, el bibi puede ser mordisqueado por los cangrejos o perder su atractivo, lo que reduce la eficacia del sedal.

La pesca de la dorada real con anzuelo «bibi» se basa en tres pilares: un montaje discreto, un cebo bien presentado y un puesto bien elegido. Al combinar estos elementos, el pescador desde la orilla aumenta considerablemente sus posibilidades de capturar bonitas doradas reales, sobre todo en las zonas costeras mediterráneas más prometedoras.

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