Cianobacterias: las medidas adecuadas que deben tomar los pescadores ante el riesgo estival

© Laurent Duclos

Con el calor, se multiplican los episodios de proliferación de cianobacterias en numerosas masas de agua francesas. Los lagos, estanques y zonas con poca corriente son especialmente vulnerables, sobre todo cuando las temperaturas se mantienen elevadas, las lluvias son escasas y los caudales disminuyen.

Recomendaciones sanitarias

A menudo denominados erróneamente «algas azules», estos microorganismos pueden dar al agua un tono verde intenso, azul verdoso o turquesa. A veces aparecen en forma de masas que parecen pintura, espuma o una sopa verdosa en la superficie. En varios departamentos, su presencia ya está dando lugar a restricciones de acceso o a recomendaciones sanitarias.

Les pêcheurs aussi concernés.
Los pescadores también se ven afectados.

Los pescadores afectados

Los pescadores se ven directamente afectados. Cuando el agua presenta una coloración anómala o sedimentos verdosos, es preferible evitar permanecer en la zona, ya sea en barco, en flotador, en canoa o en paddle. Después de cada salida, hay que enjuagar a fondo con agua limpia el material, las botas, las redes y las embarcaciones para limitar cualquier contacto prolongado con posibles toxinas.

No consumas el pescado

También hay que tener cuidado con el consumo de pescado. Algunas cianobacterias producen toxinas que pueden acumularse en la cadena alimentaria. Como medida de precaución, se recomienda no consumir pescado procedente de una zona en la que se haya registrado una proliferación importante. Si se va a conservar el pescado, es mejor eviscerarlo y decapitarlo rápidamente antes de consumirlo o congelarlo. Por el contrario, la cocción o el hervido no destruyen estas toxinas.

De nombreux plans d'eau peuvent être touchés.
Muchas masas de agua podrían verse afectadas.

¿Cuáles son los síntomas?

Hay varios indicios que deben alertarnos: agua de color verde intenso, azul verdoso o turquesa; manchas flotantes; espuma o espuma verde; problemas inusuales; y, en ocasiones, un olor desagradable. Si se observan estos indicios, lo más prudente es cambiar de zona y evitar cualquier contacto con el agua.

No hay soluciones milagrosas

El desarrollo de las cianobacterias se ve favorecido por el calor, las aguas estancadas, la intensa radiación solar y el exceso de nutrientes como el fósforo o el nitrógeno. A largo plazo, la lucha pasa por mejorar la calidad de las aguas, reducir los aportes agrícolas y restaurar las riberas. Sin embargo, no existe una solución milagrosa: los tratamientos químicos están prohibidos y las intervenciones mecánicas siguen siendo poco eficaces a gran escala.

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