Pescado de primavera
El cacho es un ciprínido desconfiado, pero también curioso y oportunista. En primavera, suelen desplazarse en pequeños grupos, aprovechando las vetas de corriente y las zonas de transición entre aguas tranquilas y animadas, sobre todo cuando sube la temperatura. Es un pez que observa durante mucho tiempo antes de moverse, de ahí la importancia de una aproximación lenta, silenciosa y precisa.
Cebos que funcionan
Los cebos naturales más habituales en primavera son las lombrices de tierra, los gusanos y las larvas, y el pan fresco también marca la diferencia en los peces acostumbrados a los alimentos de superficie o de orilla. Cuando se pesca con toc o corcho, las lombrices de tierra siguen siendo una apuesta segura, sobre todo en aguas ligeramente tintadas o con corrientes moderadas. En algunas zonas, también pueden funcionar pequeños trozos de cebo de carne o cebos más inusuales, ya que los cubos son omnívoros.

La presentación adecuada
La clave no es sólo el cebo, sino su deriva. A menudo hay que lanzar ligeramente río arriba, dejando que el cebo derive de forma natural hacia el pez y evitando cualquier movimiento brusco que rompa la ilusión de que la presa es arrastrada por la corriente. En lugares despejados, se pueden utilizar gafas polarizadas para detectar a los peces y ajustar la deriva. En los ríos, un simple jig o un tapón discreto suelen dar mejores resultados que un artefacto demasiado pesado.
Las mejores posiciones
En primavera, busque cacho cerca de charcas, bordes sombríos, árboles ahogados, pilares de puentes, lechos de hierba y follaje que caiga al agua. Los peces suelen nadar donde la corriente les trae comida de forma natural. Cuanto más tranquilo y despejado sea el lugar, más hay que reducir el tamaño del cebo y tener cuidado con la entrada de la línea en el agua.

La pesca del cacho en primavera exige leer el agua, anticipar la deriva y respetar el comportamiento de un pez que se alimenta al acecho, sin precipitarse nunca. Es una buena pesca, a menudo espectacular cuando los peces se tragan el cebo nada más verlos, pero sobre todo recompensa la discreción y la paciencia.

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