Pesca a mosca: 5 buenas razones para fabricar tus propias moscas

Montaje de moscas © Alexandre Chevaillier

En mi opinión, montar tus propias imitaciones sólo tiene ventajas. El único riesgo es que tu espacio de montaje crezca desmesuradamente.

La pesca con mosca es quizá la modalidad de pesca con la curva de aprendizaje más larga. Algunos pescadores con mosca que han superado este primer obstáculo pueden sentirse desanimados por la nueva curva de aprendizaje que requiere el montaje de moscas (lejos de ser insuperable, incluso para manos inexpertas). Mientras que para los pescadores muy ocasionales esta práctica puede ser opcional, para los pescadores más asiduos la considero esencial. He aquí las 5 razones:

1/ Cuestión de presupuesto

Una imitación de mosca comercial se vende por unos 3 euros. Una caja para hacer frente a la mayoría de las situaciones suele contener varios cientos de imitaciones. Esto puede sumar rápidamente. Por no hablar de que una imitación sigue siendo un consumible. En el mejor de los casos, se estropea con una sucesión de capturas, cuando no acaba en la vegetación o en el fondo del agua. Es una pequeña inversión comprar el equipo necesario para empezar, pero después, el coste de una imitación no pasa de unas decenas de céntimos.

2/ Para seguir disfrutando de su pasión durante el periodo de cierre

La temporada de pesca fluvial de primera categoría es muy corta y el montaje de moscas te permite seguir disfrutando de tu pasión durante la temporada de veda. Desarrollas patrones rememorando un recuerdo concreto, llenas poco a poco tus cajas pensando en tal o cual surgencia... Puedes mantener tu mente en el agua mientras estás detrás de tu torno de atar.

3/ Por la satisfacción de pescar con tus propias imitaciones

Sin hablar de orgullo, creo que hay una verdadera satisfacción en atraer a un pez con una imitación que has hecho con tus propias manos. Al principio, claro, cuando lo pescas por primera vez. Pero también después, cuando por fin, tras varios intentos, consigues atraer a ese pez "inexpugnable" con una imitación hecha especialmente para la ocasión.

4/ Ser capaz de reaccionar con rapidez durante una salida de pesca

Puede ser muy frustrante planificar varios días seguidos de pesca y luego encontrarse perdido ante peces que trabajan con un insecto del que no se tiene una imitación. Sin hablar de un viaje al extranjero, cada río tiene sus características específicas, e incluso a unas decenas de kilómetros de casa, puedes encontrarte ante lo desconocido. La hormiga es un buen ejemplo, y cualquiera que haya experimentado un río cubierto de gorgonias sin poder pescar un solo pez sabe de lo que hablo. Hay infinidad de ejemplos: pequeños juncos en el suroeste, azufres en la Dordoña... Ante estas situaciones, quien no lleva consigo un pequeño equipo de montaje de moscas está condenado a ser un espectador durante toda su estancia.

5/ Soluciones a medida para situaciones específicas

Para mí, ésta es LA razón por la que el aparejo es esencial. Todo es posible con una mordaza y un anzuelo, no hay límites. Existen innumerables situaciones especiales: hormigas de un color determinado, un pez grande que se alimenta de criaturas muy pequeñas y que, por lo tanto, necesitará una imitación diminuta en un anzuelo de hierro fuerte, una larva regurgitada por una trucha que intentarás imitar, peces posados en la superficie pero en una fase muy concreta. Sin olvidar, por supuesto, el peso de las ninfas, que luego se puede ajustar exactamente como se desee. ... De hecho, la pesca a mosca no es más que una sucesión de situaciones especiales.

Espero haberte convencido, y deseo lo mejor a quienes den el paso.

Más artículos sobre el tema