Saber adaptarse
Al final de la temporada estival, según la región en que se viva y los caprichos del tiempo, las moras están más o menos maduras. Pez oportunista por definición, el cacho se adapta a lo que le proporciona la naturaleza y lo utiliza como alimento principal siempre que las moras estén dispuestas a caer al agua.
La primera aproximación para el pescador será, por tanto, observar los arbustos de zarzamora que sobresalen de la orilla, y si las zarzamoras están todavía muy presentes en las zarzas, será muy aconsejable empezar con esta pesca. Tenga cuidado, no obstante, de comprobar los arbustos de zarzamora en varios lugares, ya que pueden madurar de forma diferente en función de su exposición.
El pescador tendrá que seleccionar unos cuantos cebos maduros, ya que a los cúvidos no les interesan mucho los frutos que aún están rojos, cebarlos en un anzuelo simple de boca ancha tipo Wacky de tamaño 6 a 2 y presentarlos cerca de una zarza. Los curiosos cacho suelen sentirse atraídos por el sonido de una mora al caer a la superficie y se abalanzan sobre ella.

Si la temporada de moras ya ha terminado, existe la alternativa de las moras artificiales. Aunque sinceramente es muy práctico tenerlas a mano y no acabar con los dedos morados al final del día de tanto atraer moras de verdad que se pierden a cada toque, lo cierto es que los cebos para moras funcionan sobre todo cuando los arbustos de moras están llenos de ellas. Fuera de temporada, es mejor recurrir a otras bayas pequeñas o insectos, por ejemplo.
El regreso de los señuelos
A medida que avance la temporada, las bayas y otros frutos pequeños que caigan al agua serán cada vez más escasos. Los cacho empezarán a cambiar sus hábitos frugívoros estivales y comenzarán a capturar más peces pequeños o insectos.
Si el agua está todavía lo bastante templada y clara, los cachos tardarán en abandonar su posición en la superficie en busca de los insectos que caen a ella. Por lo tanto, se les puede seguir acechando con la vista, como se hace con la fruta, pero esta vez será mejor utilizar imitaciones de insectos de superficie, como el famoso Woodloose (Illex), que tiene la ventaja de presentar y retener bien los atrayentes, pero presenta el gran inconveniente de ser ligero y difícil de lanzar, ya que sólo pesa un gramo. Con el mismo espíritu, también encontrarás el Notobug (Sakura) en versión señuelo duro, formidable en sus versiones de 1,5 y 3,5 g.
Los peces pequeños que nadan también pueden ser muy atractivos, sobre todo por la competencia por el alimento. Un pequeño crankbait como el CRK30F (Caperlan) enrollado lentamente bajo la superficie puede causar estragos, mientras que los micro stickbaits y los pequeños poppers, más agresivos en la superficie, serán menos atractivos que en verano.
Una vez bien explorada la superficie, conviene presentar entre dos aguas algunas imitaciones de insectos o pequeños señuelos blandos, como una libélula (Fishup), y dejarlos a la deriva durante unos metros sin demasiado movimiento; el pez suele observar a su presa antes de engullirla discretamente.
Los ejemplares más grandes pueden capturarse con señuelos más pequeños a mayor profundidad, como un crankbait silencioso como el Assault Crank (Fishus).

En cuanto al equipo, una caña de potencia UL (0,5-5 g) o L (3,10 g) con una longitud de 2 m a 2 m20 será ideal. Un carrete de tamaño 1000 a 2000 equipado con trenza de 8 a 10/100 ampliada con nailon o fluorocarbono de 18 a 20/100 te permitirá responder a todas las situaciones y mantener el control durante los combates.
Un poco más profundo
En puntos bastante profundos o en el caso de un otoño precoz, los peces preferirán permanecer en la capa de agua, o incluso directamente en el fondo.
Si el agua está todavía bastante clara, la búsqueda a simple vista puede llevarse a cabo, pero seguirá siendo más complicada. Se pueden utilizar muchos tipos de señuelos para bajar al agua, como larvas o imitaciones de cangrejos de río montadas con microcabezas plomadas de 1 a 3 g o una pequeña cucharilla N°0 o 1 que se pueda hacer retroceder lentamente.
Los cacho suelen atacar en la bajada o después de que el señuelo haya saltado al fondo con una violencia característica, así que lo mejor es permanecer en contacto con el señuelo en todo momento para dar un golpe rápido y certero.

El hilo conductor: el enfoque
Sea cual sea la estación o el tiempo, los cacho tienen un amplio campo de visión y reaccionan a cualquier movimiento en la orilla, por lo que los pescadores deben optar por una aproximación muy discreta, manteniéndose a distancia de la orilla del agua durante la prospección. Aunque unas buenas gafas polarizadas son esenciales en el equipo de cualquier pescador de cacho, hay que evitar los colores llamativos y acercarse a la sombra de los árboles sin hacer movimientos bruscos, pues de lo contrario el pez saldrá disparado a la velocidad del rayo.
Cuidado también con los lances ruidosos y deja los saltos para los youtubers o pescadores de black-bass, estate tranquilo y disfruta.

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