La caña y el carrete
Para pescar desde la orilla, una caña de entre 2,40 m y 2,70 m con una potencia de entre 10 y 40 g es la mejor opción inicial, ya que permite lanzar lejos y manejar varios tipos de señuelos. Si pescas más bien desde una embarcación o un muelle, una caña un poco más corta también puede ser adecuada, pero la opción más versátil sigue siendo una caña de spinning para la orilla.
En cuanto al carrete, uno del tamaño 2500 suele ser suficiente para empezar, mientras que uno del 3000 ofrece más reserva de hilo en el mar.
La línea mínima
El hilo trenzado suele ser la opción más práctica en el mar, ya que mejora la sensibilidad y la distancia de lanzamiento. Un diámetro fino, de entre 10 y 15 centésimas, ya cubre muchos usos básicos. A continuación, hay que añadir un bajo de línea de fluorocarbono para mayor discreción y resistencia a la abrasión, sobre todo cerca de rocas, muelles o zonas mixtas.

Los señuelos que hay que llevar
No hace falta llevarse una caja enorme: tres tipos de señuelos bastan para empezar. Lleva un señuelo blando tipo shad, un señuelo de natación versátil y un señuelo metálico, como una cuchara o un jig. En la costa, estos señuelos ya cubren muchas situaciones, desde la lubina hasta la caballa, pasando por el bacalao y otras especies costeras.
Los complementos imprescindibles
Lo imprescindible incluye también unos alicates de puntas largas para desenganchar los anzuelos, un cortahilos y una pequeña caja para guardarlo todo. Una red sigue siendo muy útil si pescas solo o desde un muelle, ya que garantiza que los peces salgan sanos y salvos del agua y reduce las pérdidas. Las gafas polarizadas no son imprescindibles, pero mejoran notablemente la comodidad y la visión del agua.

El kit mínimo recomendado
En resumen, un kit básico puede limitarse a:
- Caña de spinning de 2,40 m a 2,70 m
- Carrete 3000
- Trenza fina y bajo de línea de fluorocarbono
- 1 shad, 1 minnow, 1 señuelo de superficie, 1 jig o 1 cucharilla
- Unas pinzas y un cortahilos.
Con esto ya se puede practicar en serio la pesca con señuelos en el mar sin tener que invertir en un equipo demasiado técnico. Lo más importante sigue siendo adaptar el peso de los señuelos a las condiciones de la corriente, la profundidad y el viento.

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