Comprender el comportamiento de los distintos señuelos
Señuelos blandos
Montados en una cabeza de plantilla, los señuelos blandos reaccionan inmediatamente cuando se detiene la recogida: si suelta el sedal, se sumergirá sin dejar de nadar. Si mantienes el sedal como está, un sábalo, por ejemplo, seguirá nadando gracias a la deriva de la embarcación.
Peces nadadores
Hay tres categorías principales:
- Flotantes: cuando están inmóviles, se elevan hacia la superficie más o menos rápidamente mientras mantienen una acción de balanceo horizontal, lo que mantiene una animación pasiva.
- Hundimiento: se hunden en cuanto se detiene la recuperación, mientras siguen vibrando.
- En suspensión: gracias a una densidad equivalente a la del agua, permanecen inmóviles en la columna de agua cuando están en pausa.

Señuelos de superficie
Cuando están inmóviles, no están tumbadas, sino que suelen formar un ángulo de entre 25 y 45 grados. Esta particular postura contribuye a su atractivo, incluso cuando no hay movimiento aparente.

¿Por qué incluir pausas de recuperación?
Hay varias palancas que puede utilizar para provocar el ataque de un depredador: velocidad de recogida, ángulo de ataque, profundidad, tipo de señuelo, etc.
Cuando todas estas variables se han probado sin éxito, la pausa suele convertirse en el desencadenante.
No es raro ver a un pez seguir un señuelo hasta la orilla sin atacar. Hacer una pausa permite romper la regularidad de la animación y cambiar la profundidad o la dirección del señuelo. Aunque no existe una explicación científica precisa, hay que decir que esta pausa provoca a menudo un ataque, incluso en peces poco activos.

¿Y en la práctica?
Sea cual sea el señuelo que utilice, el principio sigue siendo el mismo: durante la recogida, deténgase uno o varios segundos.
Contrariamente a las apariencias, el señuelo nunca está totalmente inmóvil. La deriva del barco, la corriente, el oleaje o la agitación de la superficie siguen dándole vida.
Los peces nadadores equipados con bolas internas emiten diferentes sonidos incluso cuando están inmóviles. En el mar, el oleaje suele ser suficiente para mantener una animación natural sin ninguna acción por parte del pescador.

Gestionar correctamente la pancarta
La pausa casi siempre crea holgura en la línea. Es esencial mantener el control de esta banderola. Sin un poco de tensión, resulta imposible detectar un toque discreto o golpear con eficacia.
Incluso cuando está parado, un señuelo de superficie sigue pescando. Un estandarte excesivo impide cualquier reacción rápida al atacar.
Muy a menudo, el ataque se produce justo cuando se reanuda la animación. La reanudación brusca con algunas vueltas de manivela crea un efecto de vuelo repentino, percibido por el depredador como un intento de huida. Este reflejo desencadena entonces el ataque.

Así que hay muchas formas de incorporar la pausa a una animación de señuelo. Es una técnica sencilla, universal y enormemente eficaz para salir del atolladero en situaciones difíciles.
Aunque su eficacia sigue siendo en parte un misterio, ha demostrado su eficacia en todos los tipos de pesca, sobre todo en la pesca con señuelos de superficie o en la pesca vertical desde embarcación con la técnica del remonte.

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